La tarde está rica como para un moka frappé. El moka está rico como para una dona. Y un moka no está completo sin una buena dosis de crema y helado con chispas. Lo que no está tan rico es cómo ese delicioso postre se suma a todas las calorías del día, de la semana y del mes, y se ven reflejadas en nuestro peso y figura.
Pero si quieres disfrutar de una tarde así, quizá tengas que aprender a dejar de comer en exceso, así cuando se te antoje esa bebida, te la puedas dar sin remordimientos.
No es hambre, es sed
Aceptémoslo, hemos perdido la costumbre de disfrutar un buen vaso de agua fresca, así que cuando nuestro cuerpo envía señales de que necesita hidratarse, las confundimos con hambre.
Cuando tengas un antojo o sientas un hueco en el estómago, antes de buscar algo de comer, bebe un vaso de agua. Tomar de seis a ocho vasos al día, reducirá considerablemente la cantidad de alimentos que lleves a tu boca.
No confundas aburrimiento con hambre
El aburrimiento, pero también las situaciones de estrés (como un rompimiento amoroso o problemas en el trabajo) pueden llevarte a terminar en una tarde esa caja de chocolates que se suponía te iba a durar un mes completo.
Encuentra actividades que te mantengan ocupada y a tu cerebro de forma activa; ver películas y jugar a la consola no sirven, pues son entretenimientos pasivos; en cambio, clases de baile, una caminata por el parque, los libros para colorear e incluso el quehacer de la casa, te mantendrán lejos del refrigerador.
Pídele ayuda a la leche
Una taza de leche o un vasito de yogurt al día, te ayudarán a controlar las ansias de comer. Si tu cuerpo te pide algo dulce, un yogurt con fruta o un licuado de plátano o fresas, son la solución perfecta.
¿Y tú qué trucos usas para no comer en exceso?
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